lunes, septiembre 19, 2005



Rosal en la Fundaciテウn Esteban Lisa
Domingo 11 de Septiembre


El grupo de Marテュa Ezquiaga (tambiテゥn guitarrista de Rosario Blefari) presentテウ canciones de 窶彝osal窶� y 窶廢ducaciテウn sentimental窶� en una serie de shows テュntimos.

Los domingos suelen ser aburridos. Causalmente, el destino de la tarde nos proveテュa de una inquietante performance a cargo de Rosal, en el marco de una serie de conciertos テュntimos en este reducto (especie de galerテュa de arte, en el cual se dictan talleres de plテ。stica).

La calidez apretaba los cuerpos. Sentados, incテウmodos algunos, y acalambrados otros, donde los murmullos esta vez no recordaban los tテュpicos gritos de eventos masivos, por su contexto climテ。tico.

Asテュ como la propia rosa, Marテュa Ezquiaga (voz y guitarra) usa el mecanismo de defensa (las espinas) para resguardarse: 窶彜ensualidad, es lo que yo quiero. Sensualidad no es hablar窶� nos susurra en 窶廢ducaciテウn sentimental窶�, un seudo-manual de aprendizaje del amor, canciテウn que nos remite a Erica Garcテュa. Tanto ella como Marテュa, desvelan su costado mテ。s femenino. Orgullosas de su belleza en todo sentido, atrevidas y desafiantes. En la superficie (el escenario) se contornea sigilosa. Apenas con timidez, suave y con voz baja esboza sus agradecimientos a los presentes. En 窶廣gua窶� destella mテ。s satisfacciテウn, barrena sin miedo de ahogarse.

Los ringtones estテ。n de moda. Irrumpe en la escena el sonido de 窶廛on窶� de los Miranda!. Carcajadas que se expanden y la vista se inclina hacia la 窶彡ulpable窶� de dicha risa.

Resabios de jazz, bossa, el brillo de las guitarras acテコsticas y criollas, la voz intimista y provocadora mテ。s las refinadas melodテュas pop, hacen de Rosal una propuesta diferente, para encontrar el regocijo al tテゥrmino de cada canciテウn. El ambiente distendido conjuga a la par de la banda y sus temas. Despuテゥs de los aplausos, el silencio es el dueテアo de la velada a lo largo de hora y media de concierto. Y quテゥ tal un窶ヲ 窶廣guante Rosal窶�?. La euforia queda reducida ante la atenciテウn y la puesta de los cinco sentidos al mテ。ximo, donde ya las defensas estテ。n bajas. Las espinas surten efecto y sangramos, por acariciar la flor.

Martin Debaser